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Miembre del Cercle Català de Negocis y empresario

Jordi Roset, miembro del Cercle Català de Negocis y empresario.
© jotep.cat

[Pots llegir l’entrevista en català aquí]

(Jueves, 24 de enero de 2013)

MARTA ESCOBAR MARTÍ

Jordi Roset es un empresario propietario de empresas como Petróleos Roset SL y forma parte del Cercle Català de Negocis (CCN), una asociación empresarial con 800 asociados que “dice las cosas tan claras como que queremos un estado propio para Catalunya que sea económicamente viable”. Después de charlar durante un rato en la sala de reuniones de su empresa, situada cerca del Parc Vallès, en la entrada de Terrassa, le pido si puedo grabar. “¿Cómo quieres que te hable? Como miembro del CCN o como empresario? “, me pregunta. “¡Como las dos cosas”!, le pido.

De acuerdo, pues. Creo que las patronales no deben posicionarse porque si se posicionan por el sí pueden tener, entre comillas, problemas internos. Lo que no encontramos bien es que se posicionen a favor del no, como ha hecho ahora Foment del Treball.

Hace pocos días,  La Caixa presentó un informe en el que afirman que el pacto fiscal es la única salida para Catalunya y en el que consideran que las otras vías son inoperantes.

Foment no es lo que representa al empresariado catalán porque el 98% somos pequeños y medianos empresarios. Y Foment son los diez empresarios grandes, y ya no de Catalunya. Mercadona o el Corte Inglés ¿son empresas catalanas? Éstas están dentro de Foment. Y nos quieren hacer ver que representan a todo el empresariado catalán. Evidentemente que representan una parte pero eso, al final, es como todo. Es la democracia y no podemos admitir que salga la noticia que los empresarios catalanes están por el no a la independencia porque no es la realidad. Entendemos, sin embargo, que las patronales no se posicionen.

Hay más empresarios por el sí que por el no dentro de Cecot (53% -47% respectivamente).

Sí, lo único que no te lo dirán claramente. Pero no deben poner trabas al proceso porque quién manda es la ciudadanía. Si quieren la independencia, los empresarios debemos seguir lo que quieren los ciudadanos y no decir lo contrario. Y eso es lo que la oligarquía española querrá que pase.

Si La Caixa no quiere la independencia…

La Caixa no ha manifestado abiertamente que no. El informe de La Caixa es como la portada de hoy de El Periódico que pone “Mayoría incompleta”, después de la declaración de soberanía. ¿Qué mayoría incompleta es 80 contra 41? Habrá entidades que irán escondiendo información pero nosotros pensamos que La Caixa, en el momento en que vea claro que el pueblo quiere la independencia, no pondrá trabas porque, para ellos, es un negocio.

Las empresas que tienen la mayor parte de su negocio repartido por el Estado ¿son las que más perjudicadas podrían salir de una declaración de independencia?

Tienen el negocio repartido por el Estado pero ahora imagínate que dijéramos a los catalanes que, como están haciendo boicot a La Caixa, nosotros lo hacemos al Banco Santander y al BBVA. Al final, la gente se mira el dinero.

Por tanto, en caso de que España hiciera boicot a los productos catalanes, ¿desde aquí haríamos contra-boicot?

Sí, pero el boicot llega en un momento en que la gente se mira el dinero. No dejarán de comprar en Catalunya para pagarlo más caro en otro lugar. Los empresarios catalanes nos tenemos que preocupar de aportar la mejor calidad, el mejor precio y el mejor servicio. Si falla alguna de estas cosas, que compren en otro lugar, pero nosotros también lo haremos. ¿Por qué nos gusta el jamón ibérico? Y ¿dónde lo compramos? En Huelva, en Córdoba… ¡por su calidad! Si lo hiciéramos aquí, quizás lo compraríamos aquí. Pero esto no es boicot. La gente prefiere comprar a su vecino que no a una empresa que está a mil kilómetros de distancia. Y los catalanes nos espabilaremos. Ya somos la comunidad autónoma que exportamos más de toda España. El resto de España también vende mucho en Catalunya y a las empresas no les interesa perder el mercado. Además, nosotros, por tradición, hemos salido mucho más a vender en el extranjero.

Ahora Catalunya ya exporta más al extranjero de lo que vende a España. Según un estudio de la Cambra de Comerç de Barcelona, ​​Catalunya vendió en 2011 un 47% al Estado y un 53% en el extranjero, sin tener en cuenta el mercado interior.

Sí. Me parece que es un 28% que se vende en España, un 33% en Catalunya y el resto en el extranjero. Esto significa que si tuviéramos un estado propio seríamos el tercer país del mundo más exportador per cápita. El primero es Tailandia, el segundo los Emiratos Árabes, que tienen el petróleo, y el tercero sería Catalunya. Somos un país que tenemos tradición de ir a vender fuera. Si lo pensamos bien [ríe], para nosotros cuando vamos a vender en España es ir a vender fuera. “Ostras, nos vamos a España, hay que cambiar el idioma …”, pero, claro, cuando vas a vender por el mundo tampoco lo haces en catalán.

En caso de que no entráramos a la Unión Europea (UE), ¿qué pasaría con las empresas catalanas?

Esto es el miedo que nos quieren hacer para parar la llamarada independentista que hay ahora. Quizás, llegará un momento en que nos plantearemos si queremos, o no, entrar en la Unión Europea. Noruega y Suiza no están y les va bastante bien. Aparte de eso, hay camiones que vienen de Italia, Francia o Alemania y pasan por Catalunya para ir al norte de África. ¿Les cobraremos aranceles? A Europa no le interesa. Todo esto es el miedo que nos quiere poner el Estado español. ¡Quizás quedarían ellos fuera de la UE! Si nosotros nos separamos, España no será lo mismo que es ahora. Los diputados que hay en el Parlamento Europeo están según la población del país. Si de repente se van siete millones y medio de ciudadanos, le tocarán menos diputados europeos y perderá peso. Yo y el Cercle Català de Negocis decimos que queremos estar dentro de la UE y dentro del euro, pero si tantas pegas nos ponen, quizá debemos plantearnos de no estar.

Además, puedes no formar parte de la UE pero mantener el euro.

Evidentemente. Podemos no estar pero estar dentro del espacio Schengen, donde están Noruega y Suiza, que es la libre circulación de mercancías. Quizás, económicamente con esto ya tendríamos suficiente. Seríamos un país que aportaríamos a la UE, pero no recibiríamos nada de ellos. Hasta ahora, España ha ido recibiendo de la UE. Nosotros como tenemos un Producto Interior Bruto (PIB) más importante, deberíamos pagar. Ahora bien, de momento sí que nos interesa estar dentro.

¿Por qué es necesario tener un estado propio para, como dicen en la web del CCN, “garantizar el futuro empresarial catalán”?

Ha fracasado el pacto fiscal, aunque antes de esto nosotros también apostábamos por la independencia. Lo que hace falta para un país es poder hacer sus propias políticas. Es muy diferente el estilo de país que podemos tener los catalanes del que tiene España. Ni mejor ni peor, diferente.

La política está muy centralizada en Madrid. Si tuviéramos un estado propio, ¿mejoraríamos las infraestructuras?

Podríamos priorizar las infraestructuras que quisiéramos y no las que prioriza el Estado español. Otra cosa muy importante es el tipo de empresa que tiene España y el tejido empresarial que tenemos en Catalunya. Aquí, la mayoría somos pequeña y mediana empresa y España quiere a las grandes empresas y promociona esta manera de hacer. Necesitamos un estado propio para promocionar nuestra manera de ser, no basta con recaudar el dinero.

Porque recaudaríamos dinero pero las políticas serían las mismas…

En el CCN hablamos meramente de cosas económicas pero también podríamos hablar de factores culturales. Mira que están haciendo con la política de educación y con la justicia. Con un pacto fiscal no es suficiente para tener nuestra propia identidad.

¿Como afectaría la independencia de Catalunya en el mercado español? Como decíamos antes, nos puede afectar a nosotros con, por ejemplo, un boicot de consumidores, pero el mercado español también compra y vende mucho aquí.

Esto como todo. Si a nosotros nos atacan la reacción será contraatacar. Es malo para las dos partes. Nosotros nos imaginamos que no pasará nada. En el libro Sense Espanya decían que en el peor de los casos perderíamos un 4% de nuestro PIB.

También decían que esto se compensa con el déficit fiscal.

El Gobierno dice que el expolio es un 8% del PIB catalán pero en el CCN creemos que es bastante más, podríamos llegar hasta un 15% del PIB, pero aceptamos el dato porque es oficial. Igualmente, con el 8%, si el boicot es de un 4%, ganamos. ¡Bienvenido sea el boicot si tenemos el estado propio [ríe]! De todos modos, eso es cuestión de tiempo.

Habría una etapa de transición y las empresas deberían adaptarse a la nueva situación.

Deberíamos adaptarnos pero debemos pensar que hay mucha gente que tiene España como el mercado natural y dice: “¿Y yo por qué tengo que ir a vender a Francia?” Con la crisis, el mercado español ya ha bajado. Y por eso, las empresas se han acostumbrado a vender fuera. Si tuviéramos un estado propio, el Gobierno podría ayudar a las empresas que dependen mucho de España, utilizando una parte del dinero que ganen más con ellas para que se puedan internacionalizar. París está tan lejos como Galicia.

También hay empresas españolas que compran aquí productos intermedios y ya tienen relaciones establecidas.

Una cosa es el tema sentimental y político, pero el mundo de los negocios no tiene color. Yo antes estaba dentro del mundo textil y los clientes de Barcelona no me compraban porque yo iba más caro que los chinos. Y no lo hicieron porque fuera catalán, sino porque era más caro. Si una empresa te deja de comprar por ser catalán y tiene pérdidas volverá a comprar aquí. La gente de la calle puede dejar de comprar pero no las empresas.

¿Esta reacción por parte de los consumidores sería limitada?

Yo tengo compañeros que venden a Madrid y dicen que el día que pase esto pondrán una empresa allí, que constará que es de allí pero será una delegación. Va depende de cómo te lo quieras tomar.

¿Se le da más importancia al boicot de la que realmente tiene?

Los medios de comunicación están a favor del unionismo. Por eso nos intentan dar miedo. En el CCN, les llamamos «los señores del miedo». El problema es que ellos perderán más del 20% de sus ingresos. Y eso nadie lo quiere. Si no tuviéramos déficit fiscal, ¿realmente nos pondrían tantas pegas?

¿Practican el discurso del miedo porque son ellos mismos que lo sufren?

El ministro de Justicia dijo, se le debía escapar, que no podíamos dejar que se independizara Catalunya porque España tardaría treinta años en recuperarse. Ellos lo saben. Pero, claro, no pueden hacer este discurso.

De hecho, se dice que el boicot al cava de 2005 ayudó a las empresas a vender más en el exterior.

Hay un estudio al respecto que hicieron Modesto Guinjoan y Xavier Cuadras que el encargamos desde el CCN. Curiosamente salió que habían perdido un 7% de las ventas. Pero entonces, los cavistas aumentaron un 7% las ventas.

Lo que perdieron de España lo ganaron del extranjero.

Sí. Pero lo más divertido es que al cabo de un tiempo, porque el boicot es limitado, recuperaron las ventas de España y conservaron la exportación. Quizás, si lo preguntas a cavistas te dirán que les hagan otro. A partir de este estudio, Guinjoan y Cuadras hicieron el libro Sense Espanya.

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Un pensamiento en “Roset (CCN): “¡Bienvenido sea un boicot de un 4% si tenemos un estado propio!”

  1. Es que no va a ser de un 4%, va a ser de mucho más. Y eso sin contar la tremenda huida de empresas con sede en Cataluña, que se irán a otras Comunidades Autónomas españolas si consiguen la independencia, amén que Europa no aceptaría otro estado en la UE y que los catalanes deberían hacer frente vía impuestos, a la creación y distribución de una moneda propia, que además debería ser devaluada para luchar contra el €uro, cambiar toda clase de documentación, como DNI, pasaporte, etc, al perteneciente al estado catalán, las matrículas de los vehículos deberían ser cambiadas para no pertenecer al estado español, cualquier contrato ya firmado deberá ser cambiado, al figurar la dirección del mismo, en el estado español y deberán hacer frente al fin de ayudas de la Comunidad Europea, a la deuda fiscal y a la falta de creación de capital propio por la anteriormente nombrada, espantada de empresas de Cataluña.
    De hecho, ya se han ido bastantes de ellas a Madrid y hay muchas noticias de empresas que han puesto la carne en el asador y han contratado despachos de abogados para cubrirse ante una huida de Cataluña. El grupo Planeta ha sido la primera. Y no será la última.

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