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Secretari general de la patronal Cecot.

David Garrofe, secretari general de la patronal Cecot.
© El Punt-Avui

[Pots llegir l’entrevista en català aquí]

(Jueves, 24 de enero de 2013)

MARTA ESCOBAR MARTÍ

Después de que ni Pimec ni la Cambra de Comerç de Barcelona quisieran hacer declaraciones sobre la cuestión del empresariado catalán ante una hipotética independencia de Cataluña, me reúno con David Garrofé, el Secretario General de la patronal Cecot. Su visión puede ser interesante y es que, según una encuesta que realizaron entre sus afiliados, hay más a favor del estado propio que en contra. Él lo tiene claro: “la masa social está evolucionando” y, por ello, hay que hacer uso del derecho a decidir, que “es necesario y democrático”.

Dentro de Cecot, un 53% de los empresarios está a favor del estado propio. ¿Que aportaría la independencia de Catalunya a las empresas catalanas o ubicadas en Catalunya?

Esto es una estadística que refleja el sentir. Creemos que las empresas han contestado esto porque hay una mayoría absoluta clara de empresariado que entiende que ante la situación que estamos, la independencia puede ser una salida mejor de lo que tenemos ahora. Creen que puede ser una manera de gestionar diferente, de crear un nuevo modelo de país más eficiente y donde los recursos que se generan aquí, se queden aquí. Creen que esto puede beneficiar al conjunto de la sociedad y, también, la actividad económica catalana. La encuesta también decía que los que venían mayoritariamente en el resto del Estado se notaban más recelosos pero, aún así, se mostraba un porcentaje muy elevado, más de un 40% a favor de un estado propio. Y el tercer grupo eran las empresas muy internacionalizadas, que también se mostraban muy partidarias de un estado propio. Para los que exportan un 60%, la dependencia del mercado español es pequeña. El segundo bloque manifiesta que su empresa no iría tan bien con un estado propio, por los miedos al boicot o por los mercados que tienen en el resto de España. En general, la población empresarial que siempre ha sido bastante prudente con muchos temas, en este tema creen que vale la pena dar el paso hacia un estado propio.

También salía en la encuesta que dos de cada tres empresarios -dentro de Cecot- no tienen miedo al boicot.

Por lo que vende sólo en Catalunya, el miedo es de un 10% porque no pueden boicotear. Básicamente, los que tienen miedo son los que venden en el resto de España, que es exactamente un tercio. Que tengas más o menos miedo al boicot depende de dónde tienes tus mercados.

¿Les preocupa a las empresas la situación que podrían sufrir las entidades financieras en caso de que Catalunya se independizara de España?

Esta pregunta no se formuló en la encuesta. No hay respuesta al respecto y, por tanto, no te puedo decir nada porque no lo hemos preguntado ni es un tema que salga demasiado en las juntas directivas. De entidades financieras en Catalunya hay dos que sean importantes y todos tenemos grandes vinculaciones económicas, pero este tema no se ha planteado.

Ahora, además, La Caixa ha sacado un informe en el que aseguran que el pacto fiscal es la única salida para Catalunya y consideran que las otras vías son inoperantes.

Lo que dice La Caixa refleja los miedos que tienen ellos que son legítimos y que, evidentemente, tiene que luchar para que le afecte lo menos posible cualquier situación. Hay una parte de la gente que puede pensar que si no tiene La Caixa, tendrá otro banco. Bancos aquí siempre hay habrán. Cada uno, en una crisis global, piensa en sus intereses. La pyme, cuando hace estos análisis, piensa en sus empresas.

¿Podría haber contra-boicot?

La experiencia de los que lo han estudiado es que hay mucho más ruido que realidad. Habría que hablar con los sectores más castigados, como el cava, aunque no lo quieren decir. Eso sí, sus ventas al exterior cada vez suben más.

¿Es una tendencia natural que crezcan las exportaciones?

Yo creo que sí, que no es por cuestiones políticas porque éstas te hacen espolear que no hay nada. Y claro, ante la duda, la inversión debe hacerse en crear redes en el exterior y creer que, pase lo que pase políticamente, a mí no me afectará. Esto es lo que ha pasado también con la crisis, han tenido que buscar mercados fuera. Pero la experiencia te dice que estas situaciones de boicot no duran porque el comportamiento de compra de la gente es racional. Al final compras el producto que te guste, que esté bien de precio y a tu alcance.

¿El boicot, pues, vendría de sectores muy concretos de la sociedad española?

Puede ser. El primer mercado de Rioja de España es Catalunya. ¿Dejaremos de beber vino de Rioja si no compran cava? Alguien quizás sí, pero otros no. Aunque tengan el sentimiento nacionalista muy apegado también pensarán que no tiene sentido. La estrategia de boicot es un poco extraña porque representa mucho corazón y poco cabeza. De todos modos, hay mercados en el conjunto de España que históricamente son más hostiles a los productos catalanes que otros. Hay comunidades autónomas como Valencia que, de facto, si pueden no comprar un producto catalán, mejor.

Se dice que gracias al boicot de 2005, el mercado del cava creció en el exterior.

Exacto. Son palancas. La filoxera ayudó a nuevas variedades y revoluciones como la tecnológica y las plagas, es decir, las desgracias, a veces, te ayudan a mejorar.

Y más tarde el cava recuperó las ventas en España y, por tanto, ganó el 7% de ventas en el extranjero y mantuvo las del mercado español.

Cuando baja el suflé, ya has crecido fuera y, además, creces aquí.

¿Qué tipo de relación tendría Catalunya con el mercado español una vez hubiera bajado este sufé y hubiera pasado el boicot, la transición, etc.?

¡A crecer más! El boicot inicialmente estará pero luego no tiene ni pies ni cabeza. Más allá de los mercados hay mucha gente que tiene familia fuera y gente de fuera que tiene familia aquí. ¡La gente se va al pueblo y viene cargados de morcillas! El tema es más complejo y más rico a la vez. Inicialmente puede haber unos movimientos extraños con unos productos pero no sería destacable a medio plazo porque al cabo de unos meses habrá terminado.

También se habla del efecto frontera, que sería todo lo contrario: al principio, las relaciones con España seguirían igual y, poco a poco, se irían rompiendo.

Yo no lo veo el efecto frontera. ¿Qué efecto frontera tienen los gerundenses y los de Figueres?

Como España y Portugal, por ejemplo.

¡Pero es que hay menos fronteras que nunca entre España y Portugal! Cuanta más Europa hay, más conexiones de carreteras tenemos y la conexión cada vez es más importante. Muchas multinacionales que estaban en Lisboa han ido a parar a Madrid. Esto desde los Estados Unidos, Japón o China lo ven diferente, ellos no ven fronteras, ven Europa. Lo que les interesa es dónde encontrarán el mejor suelo industrial, la mejor mano de obra cualificada y la mejor logística. Una empresa de trabajadores de aquí está compitiendo con una de la India por piezas de automoción. Los productos son globales. Además es Europa que tiene la voluntad de crear un mercado único. El 80% de la normativa española es europea.

En caso de que Catalunya no entrara en la Unión Europea, ¿qué pasaría con las empresas que venden en el extranjero?

Deberían hacer convenios bilaterales. Esta es una batalla política, no económica y esto se debe resolver políticamente. Por tanto, todo lo que es un problema, deja de serlo cuando se resuelve políticamente. La Constitución española se puede reformar en quince días, como cuando lo pidió Merkel. Es un problema de necesidad y de voluntad. Catalunya no quedará fuera de la UE porque las lógicas son muy diferentes. Europa no puede tener Catalunya fuera. Europa quiere paz y tranquilidad y no quiere conflictos. Y eso no tiene nada que ver con las decisiones que tomarán las multinacionales. Estas no vendrán aquí pensando en si Catalunya es independiente o no. Vendrán aquí si la gente está más preparada, hay mejores infraestructuras y los sueldos son más competitivos.

Una situación de incertidumbre puede echar atrás una inversión.

Cuando hay incertidumbre dejas de invertir por una temporada hasta que no se clarifique. Una incertidumbre te penaliza porque no tendrás las mismas condiciones que en otro destino y por eso es tan importante que no dure. Al igual que te digo esto, también te digo que si Catalunya hace un modelo de país más atractivo, con la independencia vendrá más gente. El discurso que hace nuestra entidad -Cecot- es: ¿qué país queremos? ¿Reformaremos la función pública? ¿Haremos un sistema de ley de partidos más abierto y transparente? Vamos a hacer un país distinto con España o sin España, pero debemos tener capacidad para transformar cosas para ser más competitivos. Ahora mismo, el mercado español no lo es y eso nos penaliza. Tenemos una copia del modelo español y tantos años de autonomía no nos han servido para nada.

Se habla mucho desde España que Catalunya saldría perdiendo con la independencia. ¿El mercado español podría salir perdiendo también?

Quien tiene más que perder con la independencia de Catalunya es España y de eso no se habla nunca. Los mercados principales de muchos fabricantes españoles están aquí. La gente es más racional a la hora de tomar decisiones. Sin contar el boicot, lo que nos puede hacer más daño a Catalunya son determinadas decisiones empresariales durante la transición. Ahora estamos en un momento en que hay multinacionales que no saben qué hacer, estamos en uno de esos momentos complicados.

Si ahora España se decidiera a conceder el pacto fiscal a Catalunya, ¿cree que estos empresarios que se han posicionado a favor del estado propio irían por el concierto económico o mantendrían su posición?

Habría que verlo. Yo creo que mucha gente ha cambiado de estación y ya tiran hacia la independencia como única vía. Esto es como una pareja. Cuando un tensa mucho, si no quieres romper cedes y se conforma un nuevo status quo. A nivel político, el posicionamiento del Parlament no tiene nada que ver con el de hace diez años: el reconocimiento de un déficit fiscal flagrante durante años y el PP ahora hace bandera del pacto fiscal que era el discurso de Convergència.

Foment del Treball se ha posicionado a favor del pacto fiscal y en contra del «choque de trenes».

Lo que está claro es que el presidente de Foment ha hecho unas declaraciones diciendo que deberíamos ir hacia el pacto fiscal. Cecot también tenía este posicionamiento. Con independencia de lo que ocurra, Catalunya debe tener un tratamiento fiscal diferente y hay que hace doce años que lo estamos pidiendo. Volver a reclamar lo que hace treinta años que se pide y no sale es mucha paciencia. Catalunya genera un 15% de población, cerca del 20% del PIB y el 26% de exportaciones. Hay muchos empresarios que están en contra pero hay una gran masa social que ha ido avanzando. ¿El tema económico satisfaría? Yo creo que en estos momentos no.

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