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[Pots llegir l’entrevista en català aquí]Arcadi Oliveres en el Col·legi d'Advocats de Barcelona

(Miércoles, 19 de marzo de 2014)

MARTA ESCOBAR MARTÍ

Arcadi Oliveres es economista, profesor de Economía en la Universitat Autònoma de Barcelona, presidente de la organización Justícia i Pau y miles de cosas más. Es un hombre non-stop pero, sobre todo, es una bellísima persona. Conocerlo personalmente me ha reforzado la admiración que ya tenía hacia él. Es todavía mejor persona de lo que parece y, como me decía un día Jordi Goula, de ‘La Vanguardia’, “si se saca la chaqueta, seguro que tiene alas de ángel”. “Te llamas Marta, que más?”, me pregunta sólo sentarnos en una mesa de un bar, cercano al Col·legi d’Advocats de Barcelona. Se interesa por las personas y es cercano, agradable y tierno. A pesar de que esto no tiene que ver con el tema que trataremos, sobre el proceso soberanista y la economía y la empresa, quiero dejar constancia de cómo de agradecida le estoy. Dice que es próximo porque “todos somos ciudadanos exactamente iguales y no me hace ningún repelús dar mi teléfono móvil absolutamente a todo el mundo y quedar. La única limitación que tengo es la agenda y se tiene que jugar con el tiempo”. Me sorprende gratamente su racionalidad a la hora de hablar de la independencia porque, a pesar de que él lo haya sido toda la vida, habla sin rodeos sobre sus posibles desventajas. 

¿Por qué es partidario de la independencia?
Cualquier pueblo tiene derecho a autodeterminarse y a decir qué futuro quiere. Catalunya tiene una historia detrás. Tiene una lengua, es una nación, tiene una idiosincrasia y una manera de hacer… Todo esto hace que tenga el derecho absoluto a la independencia, reconocido por las Naciones Unidas y por los derechos de los pueblos. Si un pueblo quiere ser independiente, se tiene que aceptar su voluntad.

¿Es un error fundamentar la independencia de Catalunya únicamente en cuestiones económicas, como dijo en una entrevista al Diario.es? 
No es que sea un error, es un mal camino. Pretender que Catalunya sea independiente, como por desgracia pretenden una parte importante de los catalanes, con la idea que esta independencia mejorará nuestra condición económica es, que me perdonen, ser mal independentista. El independentista es bueno si cree que Catalunya tiene derecho a ser, pero no sólo porque crea que mejorará nuestra condición económica. Esto es un independentismo egoísta.

La crisis ha contribuido a aumentar el sentimiento independentista.
Claro. La gente se ha dado cuente que el gobierno que rige en España durante esta crisis, fuera el de Zapatero o el de Rajoy, lo hacen muy mal. Por mala voluntad propia y porque dependen de organismos internacionales que desvirtúan aquello que se podría hacer. Y, si además añadimos las barrabassadas que hacen los ministros españoles, todavía aumenta más el independentismo.

De hecho, ayer salía la encuesta del CEO del mes de diciembre, en que constaba que se ha incrementado al 60% los catalanes a favor de la independencia.
Esto son signos positivos, a pesar de que también me gusta advertir una cosa: la independencia no es de hoy para mañana, ni todo es Crimea en el mundo. Si miramos el caso del Quebec, que es el que se parece más al nuestro, veremos que es un proceso que emprendieron hace quince o veinte años y que, viviendo en una democracia, les cuesta mucho. Aquí, que no tenemos democracia, ni tenemos nada, ¡todavía nos costará más!

Hay gente que acepta la independencia pero la quiere de aquí a un tiempo. Por ejemplo, cuando ya hayan cobrado la pensión de jubilación del Estado español.
Esto es el egoísmo que decía. Si quieres ser independentista, lo tienes que ser arriesgándote. Yo creo que económicamente no pasará nada grave, pero si de verdad tu espíritu es querer a un país, se tienen que asumir las consecuencias. Si tú te quieres a un hijo, no miras nunca el dinero que te cuesta.

¿Puede salir perjudicada económicamente Catalunya fuera de España?
No. Tampoco soy de aquellos que reclama el déficit fiscal cada semana porque tengo rifirrafes con los independentistas sobre el sistema de cálculo del déficit fiscal porque es erróneo. Independientemente del saldo verdadero, Catalunya no perderá porque la economía de hoy en día tiene poco a ver con ser un país independiente. La SEAT no se mira si Catalunya será independiente o no, mira los salarios que paga, si el transporte es adecuado, si las sucursales que tiene detrás le dan el suministro que necesita, si el puerto de Barcelona es ágil como para exportar los coches… Esto miran las empresas.

¿Cómo se financiaría una Catalunya independiente?
Del mismo modo que se tendría que hacer ahora, con unos recursos propios adecuados. Si Catalunya fuera independiente, tendría que tener un sistema fiscal propio que redundaría los impuestos que irían a parar a la gente. El drama de Catalunya y de España se llama fraude fiscal y esto tendría que cambiar.

¿Es importante el euro por Catalunya?
Sería una suerte que marcháramos del euro. Catalunya, España, Italia… Para todos estos países masacrados por el euro, sería una suerte salir. Me permito decirlo porque tengo artículos escritos de antes de entrar al euro diciendo que no teníamos que hacerlo porque sería un desastre. Y las estadísticas de estos diez años han demostrado que la parte de renta proveniente del trabajo ha bajado y la proveniente del capital ha subido. Gracias al euro, se han producido desequilibrios económicos y sociales cada vez más grandes.

¿Se entiende fuera del Estado español el proceso que vive Catalunya?
El Onze de Setembre de 2012 hubo una gran manifestación. Al día siguiente tenía programadas dos conferencias: una a León y una en Valladolid, que a priori son poco favorables a este tema. Allí, lo primero que me preguntaron fue que qué habíamos hecho en Catalunya y yo les expliqué cuál es mi concepto de independencia: que no se tiene que ser egoísta y que no se tienen que buscar ventajas económicas, sino sus derechos políticos, y que se tiene que ser solidario con otros países del mundo y el medio ambiente. Y algunos estudiantes me dijeron: Oh, es que si la independencia que tu quieres es esta, nosotros también la queremos. Se tienen que explicar mejor las cosas.

¿Qué representa el incremento constante de las exportaciones para Catalunya? 
Vivimos en una economía productiva que se ha mostrado competente pero que también es una economía muy vulnerable. Las exportaciones salen de las primeras empresas catalanas, que son del automóvil, las químicas y alimentarias. Si mañana la Volkswagen decide que se lleva la SEAT a Casablanca, aquí perdemos las exportaciones. No tenemos que lucir las exportaciones cuando son tan vulnerables.

¿El proceso soberanista influencia de alguna manera a los empresarios?
No. Los empresarios se manifiestan porque les gusta meter baza en las cosas. Y también lo hacen en función de sus intereses sectoriales.

¿Es importante, no obstante, que se posicionen?
Son libres de hacerlo pero no creo que tenga un peso específico importante.

¿Qué representa el mercado español para la economía catalana?
Mucho. Aquí es donde tengo debate con los independentistas cuando digo que puede ser que con el sistema fiscal Catalunya pierda dinero, aunque menos de los que se dice. El dinero es de España. Si yo vendo una mesa en Sevilla por 100 euros y me ha costado 80, me están regalando 20 euros. De esto se dice plusvalía y ya hablaba el señor Marx. En cambio, si yo digo que Madrid nos saca dinero pero que Sevilla nos da, ¡no me lo quieren calcular!

¿Y el mercado catalán lo es para la española?
También. Catalunya tiene un 17 o 18% del PIB español.

Cada medio de comunicación se decanta hacia una postura política. ¿Podría hacer un apunte objetivo en relación al proceso y los empresarios?
Lo que a mí me gustaría es que este proceso no sirva para seguir con las mismas condiciones económicas, sociales y políticas que tenemos ahora. Yo pertenezco a un movimiento que se llama “Proceso Constituyente”, en que decimos que queremos la independencia de Catalunya para cambiarlo todo. No admitimos que una Catalunya independiente pueda tener el mismo sistema económico, político y social que tenemos ahora. No se trata sólo de cambiar la “ñ” de “España” por una “ny” de Catalunya, ni una bandera de dos barras por una de cuatro. Esto quiere decir una reforma total del capitalismo.

¿Una Catalunya independiente sería más justa con todas las clases sociales?
No necesariamente. Lo que yo pido es que sea independiente y que sea justa, que no creo que sea lo mismo que pide Convergència.

¿Qué mensaje enviaría a la pyme, que es la gran olvidada del Gobierno español?
Sufren las consecuencias de una economía que, nos dicen, es de libre mercado y libre competencia pero en realidad no lo es. La pequeña y mediana empresa no tienen acceso a los concursos públicos. Cuando el Gobierno quiere hacer una autopista o un estadio, ninguna pyme podrá aspirar. Aquí, si la pequeña empresa cae, nadie se da cuenta; en cambio, si lo hace una grande todo el mundo va a ver qué pasa.

¿Habrá consulta el 9 de noviembre en Catalunya?
Me gustaría, pero creo que no se hará una consulta oficial y formal. Todavía me pregunto que en qué medida Convergència y Esquerra serán capaces de hacerla, que yo la haría informal. Si queremos hacerla, la haremos, y si nos tienen que procesar que lo hagan. Artur Mas quizás la haría porque se ha animado mucho, pero Convergència no creo que se lo permitiera.

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